La evolución del consumo ¿Hacemos buen marketing?

Unilever y Hellmann´s. Así empezó la carrera de Josep María Galí en el mundo del marketing, y tanto le gustó, que lo dejó todo y se fue a París durante cinco años para investigar y saber más. Y tanto aprendió, que actualmente imparte clases de marketing en la universidad ESADE.

Una de las cosas que más le fascinaban en sus inicios, era el valor añadido de las marcas. El precio desorbitado que un consumidor estaba dispuesto a pagar, ya no por el producto, sino por lo que le inspiraba. Esta vorágine de gastos sin sentido, le hizo plantearse que quizá el sentido del marketing, estaba deshumanizado. Una vez mas, vuelve a dejarlo todo para investigar, y llegar a la raíz del problema. ¿El resultado? Su libro Consumicidio y la teoría de cómo el marketing puede ayudarnos a cambiar el mundo.

Pero con la teoría no basta, así que Josep María Galí se puso manos a la obra y ya incluso ha introducido en ESADE, asignaturas que cuadran con su ideología de marketing sostenible. ¿Pero qué es exactamente el marketing o consumo sostenible? Es todo lo contrario al modelo consumista en el que hemos vivido hasta hoy. “Yo te daré trabajo, pero tú consume. Esa era hasta ahora la promesa social” contó Josep María. Pero ahora que se ha roto el esquema y ni hay trabajo, ni consumo. ¿Qué podemos hacer?”

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Josep María habló de rebelión del consumidor ante los estándares de consumismo, rebelión contra los 3.000 litros de agua que se gastan para hacer una camiseta de tres euros, rebelión contra la obsolescencia programada, y rebelión contra los falsos pronósticos, que nos dicen que el sistema funciona y esto es una crisis pasajera.

Y ya empieza a haber un cambio. Las iniciativas sociales ya han empezado a surgir para hacer frente a este consumo masivo. Como por ejemplo, los coches compartidos para viajar, los huertos urbanos…Hemos evolucionado, desde una generación que consumía más de lo que necesitaba para vivir a otra que ha sufrido y arrastrado los excesos que hicieron sus antecesores. Por eso, está surgiendo una nueva clase que, aprendiendo de los errores, consume de forma responsable y comparte.

¿Y las empresas? Sorprendentemente, también se han sumado al cambio. Por ejemplo muchas ya estudian su huella hídrica o de carbono, cambian sus vehículos por otros menos contaminantes…  Y aquí, es dónde empieza el reto del sector de la publicidad: .conseguir que el beneficio económico se ralentice para mejorar el futuro.